jueves, junio 07, 2007

Ana

Ana espera
cada tarde de domingo
como un niño un caramelo
a la puerta de una escuela,

como si no hubiera
ningún momento más
que valiera la pena,
como si la vida
no fuera con ella...

Ana entiende las canciones
como nadie las entiende,
Ana hace que las letras
siempre suenen diferentes,
Ana cambia a su manera
y deshace lo que quiere
y yo a Ana la comprendo
como nadie la comprende...

Déjame que te sirva otro trago,
alégrame el día
con historias de tiempos pasados,
con vasos y risas
de esas que acaban y empiezan
al borde de cada botella.


Ana prepara el hechizo,
Ana dirige la orquesta,
Ana cambia el agua en vino,
Ana es el centro de fiesta.

Ana conoce su oficio,
Ana sabe el ritual,
Ana es fiel a sus principios,
Ana no tiene final...

Déjame que te sirva otro trago,
alégrame el día
con historias de tiempos pasados,
con vasos y risas
de esas que acaban y empiezan
al borde de cada botella.



Hace ya muchos años que parábamos en el Maño cada domingo, en esas mesas de aquel bareto de Carral, de viejos de toda la vida, pero que los fines de semana se convertía en nuestro punto de encuentro. El limónmediolimón, el palito palito, las jarras de calimocho con licor de mora, los jb, las coca-colas... todo ha cambiado bastante desde entonces, pero esto sólo es porque hoy me apetecía acordarme de todos vosotros, de Paula cantando en la tarima con el pitillo en la mano, de Patri sonriendo haciéndose la madura (que no cuelaaaaa:P), de Johnny, Chupito, 2 Pi y Guri pidiendo otra ronda con el pequeño Jimmy. esa quinta del Guri que pasó a la historia. Y Ana proponiendo nuevas canciones, nuevos juegos y cantando a pachas con Paula en la mesa del fondo. Aún hoy estoy pagando los excesos de juventud :S
besos para todos

2 comentarios:

belga_seg dijo...

qué título tan bonito tiene esta canción :p

norte dijo...

si,no? jajaja qué morro tienes! jajaja, esto forma parte de la teoría de algunos músicos que conozco que creen que no hay cantautor que se precie que no tenga canción con este nombre...
bueno, en tu caso ya sería egocentrismo no? pero mira, si bea puede llamarle martín a su gato, ya se permite todo ;P besossss!